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La hipnosis ha sido practicada muchos
años atrás bajo numerosas denominaciones. Hoy se sabe que los oráculos
griegos, los magos persas, los faquires hindúes, los yoquis de la India.,
utilizaban la hipnosis sin llegar a percatarse de ello.
El documento escrito más antiguo, del que
se dispone, que nos narra cómo la hipnosis era utilizada en tiempos
remotos es El Papiro de Harris. También llamado Papiro Mágico o Papiro de
Ebers. Escrito en lengua egipcia hierática cerca del 3.000 antes de Cristo
y traducido por Chabas en 1.860. Describe cómo los adivinos egipcios
empleaban métodos hipnóticos muy parecidos a los practicados actualmente.
MESMER, F. A
(1.734-1.815) Médico, nacido en Viena. Es el fundador de la doctrina del
magnetismo animal, también conocida con el nombre de Mesmerismo.
Mesmer creía en la existencia de un
fluido o una fuerza, relacionado con el magnetismo terrestre sin ser
igual. Propuso la teoría de que el cuerpo humano funciona como un imán de
dos polos, con un flujo magnético invisible que atravesaba todo el cuerpo
y era expulsado por uno de sus polos.
Para Mesmer los estados hipnóticos serían
consecuencia de la irradiación magnética del hipnotizador sobre el sujeto.
La teoría del magnetismo, tal como la
presenta Mesmer, adquirió tal prestigio en Francia que el gobierno en
1.784 nombró dos comisiones de investigación formada por los más
prestigiosos médicos de la época. Si bien admitieron los hechos, negaron
la existencia del fluido magnético, sin preocuparse de investigar
posteriormente las causas de las curaciones. No obstante, las teorías de
Mesmer se han continuado por varios discípulos.
PUYSEGUR, Ch
(1.751-1.825) Militar y físico francés. Entusiasta partidario de Mesmer,
cuyas doctrinas no sólo propagó sino que trató de ampliar convirtiendo su
residencia particular en un verdadero hospital donde encontraban asilo
todos los enfermos que se presentaban a someterse a su original
tratamiento: magnetizando un árbol de su jardín alrededor del cual se
sentaban los enfermos que debían ser hipnotizados.
Puysegur demostró que para hipnotizar no
era necesario el uso de magnetizadores y bastaba con un gesto o una
mirada.
En 1.784 descubrió, accidentalmente, la
fase del sonambulismo tranquilo.
PEPETIN, J
(1.744-1.808) Médico francés. Adversario en principio al magnetismo. Se
dedicó más tarde a su propaganda publicando varios libros. Descubrió el
estado de la catalepsia hipnótica, al percatarse de la semejanza entre la
catalepsia histérica y la provocada por medio del magnetismo.
FARIA, A
(1.756-1.819) Sacerdote católico, nacido en Portugal, aunque su fama como
magnetizador la consiguió trabajando en París. Fue el primero que utilizó
la palabra “duérmete” para inducir un trance hipnótico. Llegó a decir que
las curas de las personas enfermas que él trató, así como otros
magnetizadores, no se debían al magnetismo, sino a la expectación y
cooperación del paciente.
ELLIOTSON, J
(1.788-1.863) Médico inglés. Primer profesor de Medicina en el Hospital
Universitario anexo a la Universidad de Londres; influido por Dupotet se
convirtió en un ardiente defensor de la apenas conocida ciencia del
mesmerismo. Sus colaboradores y él llevaron a cabo varias operaciones
quirúrgicas sin anestesia, dándolas a conocer en una revista científica
que publicaba; “Zoist”.
ESDAILE, J
(1.808-1.859) Cirujano escocés. Con destino en la India; llegó a conocer
el mesmerismo gracias a su gran propagación a pesar de tachar de
charlatanes a sus defensores y la oposición de la Iglesia a su práctica.
Esdaile comunicó cientos de intervenciones quirúrgicas sin dolor, y sin
anestesia, en Calcuta entre 1.840 y 1.850.
BRAID, J
(1.795-1.860) Médico inglés. Usó el mesmerismo. Se dedicó especialmente al
estudio de las enfermedades nerviosas en su relación con los fenómenos del
magnetismo animal. En 1.841 descubrió que la persistencia de
la mirada hacia un objeto brillante, producía un sueño particular.
Acuñó los términos de “hipnosis” e
“hipnotismo” del griego hypnos que significa sueño; pero las palabras
hipnosis e hipnotismo habían ganado una gran aceptación general.
Braid descubrió que era posible inducir
la hipnosis sin emplear una técnica formal para ello.
En la segunda mitad del siglo XIX cabe
destacar dos visiones, totalmente contrapuestas del fenómeno hipnótico;
cada una de ellas representada en dos escuelas: la Escuela de Nancy y la
Escuela de la Salpêtrière.
ESCUELA DE NANCY
LIEBEAULT, A.A
(1.823-1.924) Médico francés, es el fundador de esta escuela. Liebeault
mantiene la tesis que el estado hipnótico se consigue por medio de la
sugestión verbal; motivo por el cual es considerado como el verdadero
precursor de la “terapéutica sugestiva”. A pesar de ser un médico rural
con pocos medios económicos, intentó propagar y defender la hipnosis como
una técnica terapéutica muy eficaz en el tratamiento de muchas
enfermedades; y para evitar que se le tratase como un charlatán decía a
sus pacientes; “si deseáis ser tratados por medio de drogas, tendréis que
pagar mis honorarios, si en cambio me permitís que os trate con el
hipnotismo, lo haré sin cargo alguno”.
BERNHEIM, H
(1.837-?) Neurólogo de gran reputación en Nancy. Escéptico por completo,
en un principio, ante la hipnosis, empezó a interesarse al conocer los
éxitos que Liebeault estaba consiguiendo en sus pacientes que eran
tratados con el hipnotismo, hasta el punto que después se convirtió en un
ardiente defensor de la hipnosis. Junto a Liebeault se dedicó al estudio
del hipnotismo y de la sugestión. Introdujeron los conceptos de sugestión
y de sugestionabilidad por lo que algunos autores les han puesto el
“titulo” de “Padres del hipnotismo moderno”.
Con la publicación del libro “De la
sugestión” (1.886) de Bernheim, la hipnosis emergió como ciencia.
Mantenían la tesis de que la hipnosis es una función del comportamiento
normal y se consigue por medio de unas sugestiones verbales.
ESCUELA DE LA SALPÊTRIÈRE
CHARCOT, J.M.
(1.825-1.813) Profesor en París y uno de los más ilustres neurólogos del
siglo pasado, es el fundador de la Escuela de la Salpêtrière Se interesó
por la hipnosis y trabajó con ella fundamentalmente con pacientes
histéricos.
Llegó a desechar finalmente la hipnosis
ya que pensó que ésta resultaba peligrosa. Mantenía la tesis que la
hipnosis es un síntoma enfermizo, una forma de la histeria y no una
característica inducible en sujetos sanos. Empleaba procedimientos
somáticos para la hipnosis, y la atribuye a modificaciones cerebrales de
carácter patológico.
Charcot no llegó a comprender que es
posible inducir cierto grado de sugestionabilidad en casi todas las
personas.
Finalmente, la tesis sobre la hipnosis de
la Escuela de Nancy triunfó sobre la tesis de la Escuela de la Salpêtrière
que no consiguió desacreditar su validez como una eficaz técnica
terapéutica.
LA HIPNOSIS EN LA ACTUALIDAD
Ciertos acontecimientos precipitaron el
renacimiento del hipnotismo; la Segunda Guerra Mundial fue uno de ellos.
Los psiquiatras militares recurrieron al hipnotismo para acortar y
reforzar el tratamiento de ciertas fobias y otras neurosis.
En Rusia y en Estados Unidos se utiliza
en odontología, tocología, etc., rescatándola de los saltimbanquis que se
habían adueñado de ella.
Es, sobre todo, a partir de mediados de
siglo cuando se vuelve con fuerza a las investigaciones sobre la hipnosis
y se le va reconociendo su valor como importante instrumento terapéutico.
ERICKSON M.
(1901-1980) introduce nuevos conceptos sobre la hipnosis. Desarrolla la
hipótesis naturalista, concibiendo el estado hipnótico como una conducta
que se presenta en el sujeto de modo natural; implementa nuevas técnicas
de inducción y profundización y orienta la terapia desde el enfoque de
utilización de los recursos del paciente y la sugestión indirecta.
En 1.955 el Parlamento inglés prohibía a
los titiriteros transformar en un número de circo, que no deja de tener
cierto peligro, un método terapéutico cuyo alcance es aún desconocido;
pero del que ya se conocen saludables aplicaciones. En este mismo año la
British Medical Association aprueba el tratamiento con hipnosis en
odontología y obstetricia.
En 1.958 la American Medical Association
reconoce oficialmente el valor terapéutico del hipnotismo el Council of
Medical Health of American Medical Association recomienda la inclusión de
la Hipnosis en los programas de estudios de las Facultades de Medicina.
En 1.959 se publica la primera escala
para medir la susceptibilidad a la hipnosis y la publica la Universidad de
Stanford.
En 1.962 la Universidad de Harvard
publica a su vez otra escala para la medida de la susceptibilidad a la
hipnosis.
En 1.991 el Gobierno de Israel prohíbe la
hipnosis como espectáculo público.
En 1.992 se celebra el XII Congreso
Internacional de Hipnosis en Jerusalén.
Hoy existen en todo el mundo civilizado
asociaciones científicas cuya finalidad es la formación, el desarrollo, la
enseñanza y la aplicación de la hipnosis como una técnica más dentro del
ámbito de la medicina y la psicología, es decir, dentro del ámbito
completo de todo lo relativo al hombre.
Además, la hipnosis ha entrado como una
materia de pleno derecho en el ámbito científico por la puerta principal,
es decir, formando parte del corpus teórico académico de muchos
profesionales de las Ciencias Sociales, del Comportamiento y de la Salud.
La hipnosis está incorporada al quehacer
diario de los profesionales de la investigación, la medicina, la
psiquiatría, la psicología, el deporte, en grandes hospitales, consultas
privadas, Centros de Investigación Universidades, etc.
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