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Con la
depresión, el costo en términos de sufrimiento es incalculable. Los
trastornos depresivos interfieren con el funcionamiento cotidiano del
paciente. Ellos causan dolor y sufrimiento no sólo a quienes de ellos
padecen, sino también a sus seres queridos. La depresión severa puede
destruir tanto la vida de la persona enferma como la de su familia. Sin
embargo, en gran parte, este sufrimiento se puede evitar.
La
mayoría de las personas deprimidas no buscan tratamiento. Aún cuando la gran
mayoría (incluso quienes sufren de depresión severa) podría recibir ayuda.
Desgraciadamente, muchas personas no saben que la depresión es una
enfermedad tratable. Si usted, o un ser querido, sufre de depresión y no
recibe tratamiento, esta información puede ayudarle a salvar su vida o la de
un ser querido.
¿Qué es
un trastorno depresivo?
El
trastorno depresivo es una enfermedad que afecta el organismo (cerebro), el
ánimo, y la manera de pensar. Afecta la forma en que una persona come y
duerme. Afecta cómo uno se valora a sí mismo (autoestima) y la forma en que
uno piensa. Un trastorno depresivo no es lo mismo que un estado pasajero de
tristeza. No indica debilidad personal. No es una condición de la
cual uno puede liberarse a voluntad. Las personas que padecen de un
trastorno depresivo no pueden decir simplemente "ya basta, me voy a poner
bien". Sin tratamiento, los síntomas pueden durar semanas, meses e incluso
años. Sin embargo, la mayoría de las personas que padecen de depresión puede
mejorar con un tratamiento adecuado.
Tipos de
depresión
Los tres
principales tipos de depresión son: la depresión severa, la distimia y el
trastorno bipolar. En cada uno de estos tres tipos de depresión, el número,
la gravedad y la persistencia de los síntomas varían.
La
depresión severa se manifiesta por una combinación de
síntomas que interfieren con la capacidad para trabajar, estudiar, dormir,
comer y disfrutar de actividades que antes eran placenteras. Un episodio de
depresión muy incapacitante puede ocurrir sólo una vez en la vida, pero por
lo general ocurre varias veces en el curso de la vida.
La
distimia, un tipo de depresión menos grave, incluye
síntomas crónicos (a largo plazo) que no incapacitan tanto, pero sin embargo
interfieren con el funcionamiento y el bienestar de la persona. Muchas
personas con distimia también pueden padecer de episodios depresivos severos
en algún momento de su vida.
Otro tipo
de depresión es el trastorno bipolar, o maniaco-depresivo.
Éste no es tan frecuente como los otros trastornos depresivos. El trastorno
bipolar se caracteriza por cambios cíclicos en el estado de ánimo: fases de
ánimo elevado o eufórico y fases de ánimo bajo. Los cambios de estado de
ánimo pueden ser dramáticos y rápidos, pero más a menudo son graduales.
Cuando una persona está en la fase depresiva del ciclo, puede padecer de
uno, de varios o de todos los síntomas del trastorno depresivo. Cuando está
en la otra fase, la persona puede estar hiperactiva, hablar excesivamente y
tener una gran cantidad de energía, afectando a menudo la manera de pensar,
el juicio y la manera de comportarse con relación a los otros. Puede llevar
a que el paciente se meta en graves problemas y situaciones embarazosas. Por
ejemplo, la persona puede sentirse feliz o eufórica, tener proyectos
grandiosos, tomar decisiones de negocios descabelladas, e involucrarse en
aventuras o fantasías románticas.
Síntomas
de depresión y manía
No todas
las personas que están en fases depresivas o maníacas padecen de todos los
síntomas. Algunas padecen de unos pocos síntomas, otras tienen muchos. La
gravedad de los síntomas varía según la persona y también puede variar con
el tiempo.
Depresión
-
Estado de ánimo triste, ansioso o "vacío"
en forma persistente.
-
Sentimientos de desesperanza y pesimismo.
-
Sentimientos de culpa, inutilidad y
desamparo.
-
Pérdida de interés o placer en pasatiempos
y actividades que antes se disfrutaban, incluyendo la actividad sexual.
-
Disminución de energía, fatiga,
agotamiento, sensación de estar "en cámara lenta."
-
Dificultad para concentrarse, recordar y
tomar decisiones.
-
Insomnio, despertarse más temprano o
dormir más de la cuenta.
-
Pérdida de peso, apetito o ambos, o por el
contrario comer más de la cuenta y aumento de peso.
-
Pensamientos de muerte o suicidio;
intentos de suicidio.
-
Inquietud, irritabilidad.
-
Síntomas físicos persistentes que no
responden al tratamiento médico, como dolores de cabeza, trastornos
digestivos y otros dolores crónicos.
Episodio maniaco
-
Euforia anormal o excesiva.
-
Irritabilidad inusual.
-
Disminución de la necesidad de dormir.
-
Ideas de grandeza.
-
Conversación excesiva.
-
Pensamientos acelerados.
-
Aumento del deseo sexual.
-
Energía excesivamente incrementada.
-
Falta de juicio.
-
Comportarse en forma inapropiada en
situaciones sociales.
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Causas
de la depresión
Algunos
tipos de depresión tienden a afectar miembros de la misma familia, lo cual
sugeriría que se puede heredar una predisposición biológica. Esto parece
darse en el caso del trastorno bipolar. Sin embargo, no todos los que tienen
la predisposición genética para el trastorno bipolar lo padecen. Al parecer,
hay otros factores adicionales que contribuyen a que se desencadene la
enfermedad: posiblemente tensiones en la vida, problemas de familia, trabajo
o estudio.
En
algunas familias la depresión severa se presenta generación tras generación.
Sin embargo, la depresión severa también puede afectar a personas que no
tienen una historia familiar de depresión. Sea hereditario o no, el
trastorno depresivo severo está a menudo asociado con cambios en las
estructuras o funciones cerebrales.
Las
personas con poca autoestima se perciben a sí mismas y perciben al mundo en
forma pesimista. Las personas con poca autoestima y que se abruman
fácilmente por el estrés están predispuestas a la depresión. No se sabe con
certeza si esto representa una predisposición psicológica o una etapa
temprana de la enfermedad.
En los
últimos años, la investigación científica ha demostrado que algunas
enfermedades físicas pueden acarrear problemas mentales. La persona enferma
y deprimida se siente apática y sin deseos de atender a sus propias
necesidades físicas, lo cual prolonga el periodo de recuperación. La pérdida
de un ser querido, los problemas en una relación personal, los problemas
económicos, o cualquier situación estresante en la vida (situaciones
deseadas o no deseadas) también pueden precipitar un episodio depresivo. Las
causas de los trastornos depresivos generalmente incluyen una combinación de
factores genéticos, psicológicos y ambientales. Después del episodio
inicial, otros episodios depresivos casi siempre son desencadenados por un
estrés leve, e incluso pueden ocurrir sin que haya una situación de estrés.
La depresión en la mujer
La
depresión se da en la mujer con una frecuencia casi el doble de la del
hombre. Factores hormonales podrían contribuir a la tasa más alta de
depresión en la mujer. En particular, los cambios del ciclo menstrual, el
embarazo, el aborto, el periodo de posparto,
la premenopausia y la menopausia. Muchas
mujeres tienen más estrés por las responsabilidades
del cuidado de niños, el mantenimiento del hogar y un empleo. Algunas
mujeres tienen una mayor carga de responsabilidad por ser madres solteras o
por asumir el cuidado de padres ancianos.
Muchas
mujeres tienen un riesgo alto de deprimirse después del nacimiento de un
bebé. En algunas mujeres los cambios hormonales y físicos, así como la
responsabilidad de una nueva vida, pueden llevar a una depresión de
posparto. Aunque las madres nuevas comúnmente tienen periodos pasajeros de
tristeza, un episodio depresivo severo no es normal y requiere tratamiento.
El tratamiento por un médico sensible, y el apoyo emocional de la familia
son de importancia vital para que la nueva madre recupere su bienestar
físico y mental. El tratamiento devuelve la capacidad para cuidar y
disfrutar el niño.
Depresión en el hombre
El hombre
tiende a ser más reacio para admitir que tienen depresión. Por lo tanto, el
diagnóstico de depresión puede ser más difícil de hacer. El hombre es
diagnosticado menos que la mujer. La tasa de suicidio en el hombre es cuatro
veces más alta que en la mujer. Sin embargo, los intentos de suicidio son
más comunes en la mujer que en el hombre. A partir de los 70 años de edad,
la tasa de suicidio en el hombre aumenta, alcanzando el nivel máximo después
de los 85 años.
El
alcohol y las drogas enmascaran la depresión en el hombre más comúnmente que
en la mujer. Igualmente, el hábito socialmente aceptable de trabajar en
exceso, puede enmascarar una depresión. En el hombre, no es raro que la
depresión se manifieste con irritabilidad, ira y desaliento, en lugar de
sentimientos de desesperanza o desamparo. Por lo tanto, puede ser difícil de
reconocer. Incluso cuando el hombre se da cuenta de que está deprimido,
comparado con la mujer, tiende menos a buscar ayuda. El apoyo familiar
generalmente es una ayuda importante. Algunas compañías ofrecen programas de
salud mental para sus empleados. Estos pueden ser de gran ayuda para el
hombre. Es importante que el hombre deprimido entienda y acepte la idea que
la depresión es una enfermedad real que requiere tratamiento.
La depresión en la niñez
La
depresión en la niñez se empezó a reconocer solo hace dos décadas. El niño
deprimido puede simular estar enfermo, rehusar a ir a la escuela, no querer
separase de los padres o tener miedo a que uno de los padres se muera. El
niño más grande puede ponerse de mal humor, meterse en problemas en el
colegio, comportarse como un niño travieso o indisciplinado, estar
malhumorado o sentirse incomprendido. Dado que los comportamientos normales
varían de una etapa de la niñez a la otra, es a veces difícil establecer si
un niño está simplemente pasando por una fase de su desarrollo o si está
verdaderamente padeciendo de depresión. A veces el niño tiene un cambio de
comportamiento marcado que preocupa a los padres, o el maestro menciona que
el "niño no parece ser él mismo".
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Evaluación diagnóstica y tratamiento
El primer
paso para recibir un tratamiento adecuado para la depresión consiste en un
examen de valoración. Debe incluir una historia psicológica completa.
¿Cuándo comenzaron los síntomas, cuánto han durado, qué tan serios son? Si
el paciente los ha tenido antes, se debe averiguar si los síntomas fueron
tratados y qué tratamiento se dio. Se debe también preguntar acerca del uso
de alcohol y drogas, y si el paciente tiene pensamientos de muerte o
suicidio. Además, la entrevista debe incluir preguntas sobre otros miembros
de la familia. ¿Algún pariente ha tenido depresión y si fue tratado, qué
tratamientos recibió y qué tratamientos fueron efectivos?
Por
último, una evaluación diagnóstica debe incluir un examen del estado mental
para determinar si los patrones de habla, pensamiento o memoria se han
afectado, como pasa algunas veces en el caso de enfermedad depresiva o
maníaco-depresiva.
La
selección del tratamiento dependerá del resultado de la evaluación. La
psicoterapia sola es efectiva en algunas personas con formas más leves de
depresión. Las personas con depresión moderada o severa más a menudo mejoran
con antidepresivos. La mayoría obtienen un resultado óptimo con un
tratamiento combinado de medicamentos para obtener un alivio relativamente
rápido de los síntomas y psicoterapia para aprender a enfrentar mejor los
problemas de la vida, incluyendo la depresión. El psiquiatra puede recetar
medicamentos y una de las diversas formas de psicoterapia que han mostrado
ser efectivas para la depresión, o ambos, dependiendo del diagnóstico del
paciente y de la seriedad de los síntomas.
Psicoterapia
Muchas
formas de psicoterapia pueden ser útiles para los pacientes deprimidos. Las
terapias interactivas ayudan a los pacientes a analizar sus problemas y a
resolverlos, a través de un intercambio verbal con el terapeuta. Algunas
veces estas pláticas se combinan con "tareas para hacer en casa" entre una
sesión y otra. La terapia procura ayudar a que el paciente encuentre la
forma de obtener más satisfacción a través de sus propias acciones. También
le guía para que abandone patrones de conducta que contribuyen a su
depresión o que son consecuencia de su depresión.
Medicación
Algunas
veces el médico prueba una variedad de antidepresivos antes de encontrarse
el medicamento o combinación de medicamentos más efectiva. Generalmente la
dosis se debe ir aumentando hasta que la medicación es efectiva. Por lo
general, el efecto terapéutico completo de los medicamentos antidepresivos
no se observa inmediatamente. Hay que tomarlo en dosis adecuadas por 3 ó 4
semanas, y en algunos casos lleva hasta 8 semanas, para que se produzca el
efecto completo. Sin embargo a veces se empiezan a ver mejorías en las
primeras semanas.
Es
posible que el paciente se sienta tentado a dejar de tomar el medicamento
prematuramente. Él puede sentirse mejor y pensar que ya no lo necesita. O
puede pensar que el medicamento no le está ayudando en absoluto. Es
importante seguir tomando el medicamento hasta que éste tenga oportunidad de
actuar en el organismo. Algunos medicamentos deben dejar de tomarse
gradualmente (es decir reduciendo la dosis poco a poco) para dar tiempo a
que el organismo se adapte y para prevenir síntomas de abstinencia, los que
se producen cuando algunos medicamentos se descontinúan abruptamente. En los
casos de trastorno bipolar y depresión severa crónica o recurrente, es
posible que el paciente tenga que tomar el medicamento por un tiempo
indefinido.
Al
contrario de lo que algunas personas creen, los medicamentos
antidepresivos no crean hábito. Sin embargo, como sucede con
cualquier tipo de medicamento recetado por periodos prolongados, los
antidepresivos deben ser supervisados cuidadosamente por el médico
para determinar si se están dando en una dosis correcta. El médico debe
verificar la dosificación y la efectividad del tratamiento en forma
periódica.
Nunca se deben combinar medicamentos de ningún tipo,
recetados, sin receta o prestados, sin consultar al médico.
Cualquier
otro profesional de la salud que pueda recetarle un medicamento tiene que
saber qué medicamentos está tomando el paciente. Aunque algunos medicamentos
son inocuos cuando se toman solos, si se toman en combinación con otros
pueden ocasionar efectos secundarios peligrosos. Algunas substancias, como
el alcohol y las drogas de adicción, pueden reducir la efectividad de los
antidepresivos y por lo tanto se deben evitar.
Efectos secundarios
En
algunas personas, los antidepresivos pueden causar efectos secundarios que
generalmente son leves y temporales. Por lo general son molestos, pero no
graves. Sin embargo si se presenta una reacción o efecto secundario que es
inusual o que interfiere con el funcionamiento normal, el médico debe ser
notificado de inmediato. Estos son los efectos secundarios más comunes de
los antidepresivos y las formas de manejarlos:
-
Boca seca:
es útil tomar sorbos de agua, masticar chicle, cepillar los dientes
diariamente.
-
Estreñimiento:
la dieta debe incluir cereales con contenido alto de fibra, ciruelas,
frutas y vegetales.
-
Dificultad al orinar:
vaciar la vejiga puede ser dificultoso y el chorro de orina puede no ser
tan fuerte como de costumbre; debe notificarse al médico si hay
dificultad seria o dolor.
-
Problemas sexuales:
el funcionamiento sexual puede alterarse; si se vuelve preocupante, debe
conversarse con el médico.
-
Visión borrosa:
esto generalmente pasa pronto y no se requieren lentes nuevos.
-
Mareos:
conviene levantarse lentamente de la cama o de la silla.
-
Somnolencia diurna:
esto generalmente pasa pronto. Una persona que se sienta somnolienta no
debe conducir ni desarrollar actividades peligrosas.
-
Nerviosismo e insomnio
(dificultad para dormirse o despertar a menudo durante la noche):
estos pueden ocurrir durante las primeras semanas; usualmente se
resuelven con el tiempo o tomando una dosis más pequeña.
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Cómo uno
puede ayudarse a si mismo cuando está deprimido
Los
trastornos depresivos hacen que uno se sienta exhausto, inútil,
desesperanzado y desamparado. Esas maneras negativas de pensar y sentirse
hacen que las personas quieran darse por vencidas. Es importante ser
consciente de que las maneras negativas de ver las cosas son parte de la
depresión. Estas son distorsiones que, por lo general, no se basan en
circunstancias reales. Los pensamientos negativos desaparecen cuando el
tratamiento empieza a hacer efecto. Mientras tanto:
-
Fíjese metas realistas, tomando en cuenta
la depresión, y no trate de asumir una cantidad excesiva de
responsabilidades.
-
Divida las metas en partes pequeñas,
establezca prioridades y haga lo que pueda cuando pueda.
-
Trate de estar acompañado y de confiar en
alguna persona; siempre es mejor que estar solo y no hablar con nadie.
-
Tome parte en actividades que le ayuden a
sentirse mejor.
-
Haga ejercicio liviano, vaya al cine, vaya
a un juego deportivo, o participe en actividades recreativas,
religiosas, sociales o de otro tipo. Todo eso puede ayudar.
-
No espere que su estado de ánimo mejore de
inmediato, sino gradualmente. Sentirse mejor toma tiempo.
-
Es aconsejable que posponga las decisiones
importantes hasta que la depresión mejore. Antes de hacer cambios
importantes, como cambiar de trabajo, casarse o divorciarse, consulte
con personas que lo conozcan bien y tengan una visión más objetiva de su
situación.
-
Recuerde,
patrones positivos de pensamiento eventualmente van a reemplazar los
pensamientos negativos que son parte de la depresión. Los patrones
negativos van a desaparecer tan pronto su depresión responda al
tratamiento. Recuerde, tan pronto su depresión responda al tratamiento,
los pensamientos negativos van a ser reemplazadas por pensamientos
positivos.
-
Deje que sus familiares y amigos le
ayuden.
Cómo
pueden los familiares y amigos ayudar a la persona deprimida
Lo más
importante que alguien puede hacer por la persona deprimida es ayudarle a
que reciba el diagnóstico y tratamiento adecuados. Esto tal vez implique que
tenga que aconsejar al paciente para que no deje el tratamiento antes de que
los síntomas puedan empezar a aliviarse. Tal vez implique ayudarle a obtener
un tratamiento diferente, si no se observa ninguna mejoría con el primer
tratamiento. En ocasiones puede requerir que el familiar o amigo haga una
cita y acompañe a la persona deprimida al terapeuta. A veces es necesario
asegurarse que la persona deprimida esté tomando el medicamento. A la
persona deprimida se le debe recordar que obedezca las órdenes médicas con
respecto a beber bebidas alcohólicas mientras está medicado.
Otra cosa
muy importante es dar apoyo emocional. Esto implica comprensión, paciencia,
afecto y estímulo. Busque la forma de conversar con la persona deprimida y
escucharla con atención. No minimice los sentimientos que el paciente
expresa pero señale la realidad y ofrezca esperanza. No ignore comentarios o
alusiones al suicidio. Informe al terapeuta si la persona deprimida hace
comentarios sobre la muerte o el suicidio. Invite a la persona deprimida a
caminar, pasear, ir al cine y a otras actividades. Persista con delicadeza
si su invitación es rechazada. Fomente la participación del paciente en
actividades que antes le daban placer, como pasatiempos, deportes,
actividades religiosas o culturales, pero no fuerce a la persona deprimida a
hacer demasiadas cosas demasiado pronto. La persona deprimida necesita
diversión y compañía, pero demasiadas exigencias pueden aumentar sus
sentimientos de fracaso.
No acuse
a la persona deprimida de simular enfermedad o ser perezosa, ni espere que
salga de esa situación de un día para el otro. Con tratamiento, la mayoría
de las personas mejora. Tenga eso presente y continúe repitiéndole a la
persona deprimida que con tiempo y ayuda va a sentirse mejor.
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